Unos adolescentes roban una cámara de televisión y comienzan a grabar sus recorridos por los suburbios de Medellín. Lo que empieza como una deriva callejera termina incorporando un atraco y un encuentro paranormal. Barrio triste, el debut cinematográfico de Stillz, utiliza esa premisa para construir una película en la que la forma de grabar resulta tan importante como lo que sucede ante el objetivo.
Stillz llega al largometraje después de dirigir videoclips para artistas como Bad Bunny, Rosalía y J Balvin. La película está producida por Harmony Korine, director de Gummo y Spring Breakers, y cuenta con música de Arca. Antes de su incorporación a Filmin, pasó por la sección Orizzonti del Festival de Venecia, el Festival de Toronto y la Seminci.
Una Betacam de los años ochenta para contar la historia
La elección de la cámara condicionó buena parte del rodaje. Stillz utilizó una Betacam, un formato asociado a los equipos profesionales de televisión de los años ochenta, en lugar de recurrir a los medios de grabación habituales de una producción cinematográfica actual.
Las cintas permitían registrar aproximadamente entre diez y quince minutos de material. El director manejó personalmente la cámara y realizó de forma manual el enfoque y los movimientos de zoom.
La decisión conecta directamente con el argumento: los protagonistas recorren la ciudad con una cámara de televisión robada, mientras que el propio Stillz utiliza un equipo de características similares para registrar sus movimientos.
El rodaje también prescindió de actores profesionales. El cineasta recorrió los barrios periféricos de Medellín para encontrar a los jóvenes que participarían en la película y combinó situaciones escritas con experiencias personales recogidas durante el proceso.

Una historia atravesada por la memoria familiar
La relación de Stillz con Medellín va más allá de la ambientación. Su familia abandonó la ciudad durante los años ochenta para alejarse de la violencia y se trasladó a Cartagena.
El director ha relacionado Barrio triste con los relatos sobre asesinatos y secuestros que escuchó durante su infancia. Esa memoria familiar ayuda a explicar por qué una historia protagonizada por adolescentes que recorren las calles termina aproximándose al terror.
La película, de 89 minutos, figura actualmente en el catálogo de Filmin con fecha de disponibilidad del 6 de noviembre de 2026.

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