Iván Gastañaga González nació en Moscú en 1990 y creció en Cantabria después de ser adoptado por una familia española en 1991. Años más tarde emprendió una búsqueda para conocer a sus parientes biológicos y reconstruir una parte de su historia que no había vivido. Ese recorrido es el centro de La genealogía del abandono. Memorias de una adopción, publicado por Debate el 10 de septiembre de 2026.
La investigación que cuenta el autor se prolongó durante más de una década y lo llevó de España a Moscú, Jerusalén y Ereván. La presentación del libro en Penguin Libros describe una búsqueda apoyada en documentos, encuentros familiares y reconstrucción genealógica. Los desplazamientos dibujan también un mapa de la historia personal que el autor intenta ordenar.
Una búsqueda que empieza en los archivos y continúa en la memoria
La obra parte de preguntas que una partida de nacimiento difícilmente resuelve por sí sola: quiénes eran sus padres, qué ocurrió antes de la adopción y cómo se relacionan las distintas ramas de la familia. La información reunida obliga a mirar hacia generaciones anteriores, marcadas por el desarraigo y por historias que el autor vincula con Rusia y Armenia.
Hay una forma directa de acercarse a su voz antes de entrar en el libro. La revista literaria Zenda publicó sus primeras páginas, donde Gastañaga reconoce el cuidado y el afecto recibidos de sus padres adoptivos. Ese reconocimiento convive con las preguntas sobre su familia biológica; conocer un origen no borra necesariamente los vínculos construidos durante la infancia.

Dos historias familiares que forman parte de una identidad
El autor también ha hablado públicamente de su búsqueda y de las dificultades emocionales que acompañaron algunos encuentros. En una entrevista publicada por El País en octubre de 2026, explica que la adopción puede implicar interrogantes persistentes incluso cuando existe una relación afectuosa con la familia que cría. Se trata de su experiencia, que no representa por sí sola a todas las personas adoptadas.
Gastañaga estudió Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales y ha colaborado con organizaciones vinculadas a los derechos de las personas adoptadas. Ese trabajo previo da contexto a una memoria centrada en la identidad y en las consecuencias de descubrir información largamente ausente.
La genealogía del abandono reúne, así, dos recorridos inseparables: el de la persona que busca respuestas en los archivos y el de quien tiene que decidir qué lugar ocupan esas respuestas en la vida que ya había construido.
Imagen destacada: cubierta de La genealogía del abandono, Debate / Penguin Random House Grupo Editorial. Composición horizontal a partir de la cubierta original.

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