Detalle horizontal de la cubierta de Fuegos artificiales, de Paul Pen, con fuegos artificiales rojos

Paul Pen regresa con Fuegos artificiales: ¿conseguirá volver a incomodarnos?

El autor de El brillo de las luciérnagas y La casa entre los cactus vuelve con un thriller psicológico sobre una huida, una amistad inquietante y los límites de las personas. Una nueva historia que despierta la curiosidad de quienes ya conocemos su manera de construir la angustia.

Por

·

El pasado 17 de septiembre de 2026 llegó a las librerías Fuegos artificiales, la nueva novela de Paul Pen, publicada por Plaza & Janés, con un precio de cubierta de 22,90 euros.

Un nuevo thriller psicológico que vuelve a poner sobre la mesa algunos de los elementos que tanto me han gustado de este escritor: las situaciones inquietantes, los personajes complejos y esa sensación de angustia que consigue mantenerte atrapado entre sus páginas.

Pero ¿será capaz de volver a sorprendernos?

Paul Pen y mi primer encuentro con la angustia

Descubrí a Paul Pen a través de las redes sociales. Tengo una cuenta de Instagram donde comparto reseñas de los libros que leo y, al igual que me gusta compartir mis opiniones, también disfruto leyendo las de otros usuarios para descubrir nuevas historias y elegir mis próximas lecturas.

Así fue como llegué a El brillo de las luciérnagas, la primera novela que leí de este autor y que consiguió dejarme huella.

Me pareció un thriller realmente angustiante, claustrofóbico y, por momentos, desagradable. Y precisamente eso fue lo que tanto me gustó.

Creo que tiene muchísimo mérito conseguir construir una historia tan inquietante en un escenario tan reducido, sin apenas cambiar de ambiente y manteniendo al lector constantemente en tensión.

Al final, es precisamente lo que muchas veces buscamos en un buen thriller: que nos incomode, que nos genere angustia y que no nos permita dejar de leer.

Y Paul Pen, con aquella novela, lo consiguió conmigo.

Después llegó La casa entre los cactus, y volví a encontrarme con una historia realmente perturbadora.

Una vez más, el autor conseguía crear una atmósfera opresiva, casi claustrofóbica, en la que, como lectora, estaba deseando salir, que el escenario se ampliara, que los personajes pudieran escapar de aquel ambiente tan inquietante.

Pero no podía salir de allí. Y, al mismo tiempo, tampoco quería dejar de leer.

Con aquella segunda lectura confirmé que lo que había sentido con El brillo de las luciérnagas no había sido algo puntual. Paul Pen había conseguido volver a atraparme y, desde luego, quería seguir descubriendo sus novelas.

Cubierta de El brillo de las luciérnagas, novela de Paul Pen
El brillo de las luciérnagas. Cubierta: Plaza & Janés / Penguin Random House.
Cubierta de La casa entre los cactus, novela de Paul Pen
La casa entre los cactus. Cubierta: Plaza & Janés / Penguin Random House.

El arte de incomodar al lector

Creo que una de las cosas que más me gustan de Paul Pen es su capacidad para crear historias que te incomodan y, aun así, consiguen que quieras seguir leyendo.

Para mí, un buen thriller es precisamente eso: buscar lo desagradable, lo perturbador, aquello que te inquieta y que consigue mantenerte en tensión.

No busco únicamente una historia que me entretenga. Busco que me provoque sensaciones, incluso cuando esas sensaciones no son precisamente agradables.

También me interesa mucho descubrir hasta dónde son capaces de llegar los personajes, qué límites tienen y qué decisiones pueden tomar cuando se encuentran en determinadas situaciones.

Porque una situación puede ser macabra por sí misma, pero cuando empiezas a descubrir de qué son capaces las personas que forman parte de ella, la historia puede resultar todavía más inquietante.

Y, por supuesto, están los giros inesperados.

Un plot twist bien hecho me hace volar la cabeza.

Me encanta cuando llevo toda una novela construyendo mis propias teorías, creyendo que estoy entendiendo lo que ocurre y, de repente, el autor consigue desmontármelo todo.

Para mí es como si me hicieran un truco de magia. Me quedo pensando: «¿Pero cómo lo ha hecho? ¿Cómo no lo he visto venir?».

Me parece espectacular que un escritor sea capaz de conseguir eso con sus lectores.

Pero no todo depende de un buen giro argumental. La ambientación también me parece fundamental. Me gusta que un autor sea capaz de describir un lugar de tal manera que pueda visualizarlo, imaginar sus olores y sentir que realmente estoy allí, viviendo lo que ocurre.

Y el ritmo es igual de importante. No me gustan las historias que avanzan excesivamente despacio, pero tampoco aquellas en las que todo sucede tan atropelladamente, especialmente al final, que apenas te da tiempo a asimilar lo que está ocurriendo.

Creo que una buena novela necesita equilibrio: una ambientación que consiga atraparte, personajes que despierten tu interés, un ritmo que mantenga la tensión y, si además consigue sorprenderte, muchísimo mejor.

Cuando las expectativas juegan en contra: El canto de los grillos

Después de disfrutar tanto con El brillo de las luciérnagas y La casa entre los cactus, mis expectativas con Paul Pen eran bastante altas.

Cuando supe que El canto de los grillos era la continuación de El brillo de las luciérnagas, no lo dudé. Lo compré el mismo día que salió a la venta porque estaba deseando saber cómo continuaba aquella historia que tanto me había impactado.

Sin embargo, tengo que reconocer que me decepcionó un poco.

Me encontré con una novela que, para mi gusto, resultaba bastante previsible y que, por momentos, me daba la sensación de estar leyendo más de lo mismo.

Era como volver sobre cosas que ya conocía de la primera novela, pero sin aquella tensión constante ni esos giros que tanto me habían sorprendido.

Y creo que ahí estuvo mi mayor decepción.

El brillo de las luciérnagas había conseguido dejarme completamente sorprendida con su desenlace, mientras que El canto de los grillos no consiguió provocarme esa misma sensación.

No considero que una continuación tenga que superar necesariamente a su predecesora, pero sí esperaba encontrar algo que volviera a impactarme, que me descolocara o que me hiciera sentir aquella angustia que tanto había disfrutado anteriormente.

Porque una cosa es continuar una historia y otra muy distinta conseguir que el lector vuelva a sentir lo que sintió la primera vez.

Eso sí, una decepción puntual no significa que haya perdido el interés por el autor. De hecho, tengo pendiente Un matrimonio perfecto, una de sus novelas que todavía no he empezado, pero que estoy deseando leer.

Cubierta de El canto de los grillos, novela de Paul Pen
El canto de los grillos. Cubierta: Plaza & Janés / Penguin Random House.

Fuegos artificiales: una huida que promete convertirse en una pesadilla

Con Fuegos artificiales, Paul Pen nos presenta una nueva historia protagonizada por Uve y Jota, dos jóvenes que planean escapar de un internado en el que se sienten atrapados.

Uve lleva años soportando las burlas y el desprecio de sus compañeros, mientras que Jota es un alumno recién llegado, con una personalidad carismática, pero también oscura.

Ambos preparan su huida, aunque un imprevisto altera sus planes y lo que comienza como una escapada acaba tomando un rumbo mucho más siniestro.

La novela plantea una historia en la que la amistad, la manipulación y las consecuencias de determinadas decisiones parecen tener un papel fundamental.

Y tengo que reconocer que esta premisa me genera bastante curiosidad.

Lo primero que me llama la atención es el internado. Enseguida me imagino un escenario cerrado, un lugar del que los protagonistas están deseando salir, y eso me recuerda mucho a las sensaciones que experimenté con sus anteriores novelas.

Pero, sobre todo, me surgen preguntas.

¿Conseguirán escapar? ¿Qué situaciones tendrán que afrontar durante la huida? ¿Qué les ocurrirá hasta conseguirlo, si es que lo consiguen?

También me interesa especialmente la relación que puede llegar a establecerse entre ambos protagonistas.

¿Hasta qué punto puede influir una persona en las decisiones de otra? ¿Qué límites están dispuestos a cruzar? ¿Cómo puede cambiar alguien cuando se encuentra en una situación desesperada?

Creo que precisamente ahí puede estar una de las partes más inquietantes de esta nueva historia.

Ahora bien, todavía no he leído Fuegos artificiales, así que no puedo valorar si conseguirá mantener la tensión, si tendrá giros que realmente me sorprendan o si sus personajes estarán a la altura de mis expectativas.

Lo que sí puedo decir es que su argumento vuelve a despertar mi curiosidad por encontrarme con esa parte de Paul Pen que tanto me gusta como lectora.

Volver a sentir la angustia de la primera vez, pero sin repetir la misma historia

Me acerco a Fuegos artificiales con bastantes expectativas, aunque también con cierta prudencia después de mi experiencia con El canto de los grillos.

Me gustaría volver a experimentar aquella sensación que tuve al leer El brillo de las luciérnagas por primera vez.

Esa angustia constante, esa incomodidad que te acompaña durante toda la lectura y esas ganas de seguir leyendo porque necesitas descubrir qué está pasando.

Pero también quiero encontrar algo diferente.

No quiero volver a tener la sensación de estar leyendo más de lo mismo. Me gusta que Paul Pen construya ambientes claustrofóbicos y situaciones perturbadoras, pero también necesito que sea capaz de reinventarse dentro de ese estilo que tanto me gusta.

No se trata de que abandone aquello que caracteriza sus novelas, sino de que consiga sorprenderme con algo nuevo.

Que mantenga la tensión, que los personajes estén bien construidos, que la historia tenga un buen ritmo y, si además consigue regalarme uno de esos giros argumentales que te hacen volar la cabeza, muchísimo mejor.

¿Merece la pena descubrir a Paul Pen?

A alguien que nunca haya leído a Paul Pen le diría que, si le gustan los thrillers psicológicos, las historias inquietantes y esas novelas que consiguen hacerte sentir incómodo, desde luego merece la pena darle una oportunidad.

Para mí, es un escritor que tiene una capacidad increíble para crear atmósferas angustiosas, construir personajes complejos y conseguir que te sientas atrapado dentro de sus historias.

Me parece fascinante cómo, con escenarios tan reducidos, puede transmitir tantas sensaciones y hacer que estés deseando salir de allí, pero al mismo tiempo no quieras dejar de leer.

Eso no significa que todas sus novelas me hayan gustado por igual, ni que no encuentre aspectos mejorables en algunas de ellas.

Pero creo que una decepción puntual no debería hacernos olvidar todo lo que un autor ha conseguido transmitirnos con sus otras historias.

Por eso sigo teniendo ganas de leer a Paul Pen. Porque sé lo que he llegado a sentir con sus novelas y me encantaría volver a experimentarlo.

Y quizá eso sea lo que más espero de Fuegos artificiales: encontrarme con una historia que vuelva a incomodarme, que me mantenga en tensión y que consiga sorprenderme, pero de una manera diferente.

Porque, al final, no quiero que Paul Pen me cuente otra vez la misma historia. Quiero que vuelva a hacerme sentir lo que sentí la primera vez.

Avatar de Elena Álvarez

Explorar por temas

Antes de participar, consulta las Normas de la comunidad. Para saber cómo tratamos los datos asociados a los comentarios, consulta la Política de privacidad.

Deja una respuesta

Descubre más desde Disfrutario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo