Entre las piezas creadas para celebrar los 30 años de Resident Evil, Fanattik ha recuperado dos elementos muy reconocibles del juego original: el CD-ROM y la iconografía de 1996. El resultado son un disco metálico y una moneda conmemorativa concebidos como objetos de exposición, ambos numerados y con tiradas limitadas. Capcom sitúa el nacimiento de la saga el 22 de marzo de 1996.
Sobre una ficha de producto, el CD-ROM parece claramente la pieza más atractiva de las dos. Después de revisar físicamente ambas unidades, la diferencia se acorta: el disco sigue imponiéndose por tamaño y materiales, pero la moneda está mucho mejor resuelta de lo que su formato puede hacer pensar a primera vista.
El CD-ROM gana por presencia, pero el soporte lo rebaja
El Resident Evil 30th Anniversary Limited Edition CD-ROM Collectible está fabricado en metal, mide 114 milímetros y tiene una tirada de 9.995 unidades. Cada pieza está numerada en el borde y se presenta dentro de una caja inspirada en las de PlayStation, con una apariencia que remite de forma inmediata al disco del Resident Evil original.

La caja es uno de los elementos que mejor justifican el conjunto. Resulta más robusta de lo que sugieren las imágenes promocionales y permite conservar el disco protegido sin renunciar a una presentación reconocible para cualquiera que recuerde las ediciones físicas de PlayStation.
El propio disco mantiene esa buena impresión. El metal le da una presencia muy distinta a la de un CD convencional, los relieves están bien definidos y la unidad revisada por Disfrutario presenta un acabado limpio, sin imperfecciones visibles.
La pieza no intenta reproducir literalmente un disco funcional. Su interés está en convertir aquel objeto asociado al Resident Evil de 1996 en una edición metálica de exposición, manteniendo suficientes rasgos visuales para que la referencia sea inmediata.
El elemento que queda claramente por debajo es el soporte. Está formado por dos piezas de plástico que se encajan entre sí y permite colocar el disco en vertical, pero la unidad probada queda algo coja. Frente al peso, el relieve y la solidez del resto del conjunto, el soporte transmite una sensación bastante más modesta.

La moneda depende de su presentación para destacar
La Resident Evil 30th Anniversary Presentation Coin, referencia CAP-RE101, mide 38 milímetros y está limitada a 1.996 unidades, una cifra vinculada al año de lanzamiento del primer Resident Evil. Cada moneda está numerada individualmente y se presenta dentro de una caja acrílica transparente de 133 × 88 × 10 milímetros.
El embalaje exterior es bastante más sencillo que el del CD-ROM y, cerrado, transmite menos sensación de pieza especial. La percepción cambia al sacar la placa transparente: la moneda deja de quedar reducida a una pieza pequeña y pasa a formar parte de una composición pensada para exponerse por cualquiera de sus dos caras.

El relieve se aprecia bien definido y la decoración aprovecha las dos caras de la placa. Una de ellas reúne referencias visuales al primer Resident Evil; la otra utiliza una composición distinta vinculada al juego y al aniversario. Esa diferencia permite cambiar la apariencia del conjunto sin modificar la pieza.

La unidad revisada no se ha desmontado para extraer la moneda de la placa, de modo que no procede valorar de forma independiente su peso o su tacto. En este producto, además, la presentación forma parte esencial del resultado: separar la moneda del conjunto eliminaría precisamente uno de sus principales atractivos.
Las patas incluidas para mantener la placa en vertical cumplen correctamente su función y ofrecen una estabilidad mayor que la del soporte suministrado con el CD-ROM.
Juntas tienen más sentido que por separado
La comparación física cambia el reparto de méritos. El CD-ROM continúa siendo la pieza con más presencia por el metal, el relieve y el tamaño de la caja. La moneda, sin embargo, aprovecha mejor su presentación de lo que cabría esperar por sus 38 milímetros y termina resultando mucho más competitiva como objeto de exposición.
También existe una relación visual clara entre ambas. Para la exposición de las unidades fotografiadas por Disfrutario, el CD queda orientado por la cara gris con el logotipo de Resident Evil en relieve, mientras que la moneda muestra la cara con el primer zombi y la decoración inspirada en el juego. Colocadas juntas, se entiende mejor que pertenecen a una misma celebración aunque utilicen formatos muy distintos.
Para quien busque objetos vinculados específicamente al primer Resident Evil, las dos ediciones tienen más interés que una pieza conmemorativa resuelta únicamente con un logotipo. También encajan de forma natural con una manera de coleccionar videojuegos en la que cada objeto conserva una historia, porque aquí el atractivo depende tanto de la referencia al juego de 1996 como de cómo se ha trasladado esa memoria a un objeto físico.
Treinta años después, ese es el punto en el que ambas piezas encuentran su sentido: recuperar dos imágenes asociadas al Resident Evil original y convertirlas en objetos que pueden seguir ocupando un lugar reconocible en una estantería.

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