Tom Cruise con gafas de sol durante el photocall de Mission: Impossible – The Final Reckoning en Cannes 2025.

Tom Cruise y Digger: por qué el actor nunca se fue

Digger vuelve a poner el foco en Tom Cruise como actor. Elena Álvarez recorre su carrera, sus distintos registros y la evolución de Ethan Hunt para explicar por qué nunca desapareció.

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Yo creo que Tom Cruise nunca se ha ido como para hablar realmente de un regreso. Durante los últimos años ha estado muy centrado en un tipo de cine y en una dinámica muy concreta, y eso también ha cambiado aquello en lo que el público y los medios se fijaban cuando hablaban de él.

Por eso Digger me despierta tanto interés. La nueva película de Alejandro G. Iñárritu parece bastante alejada de lo que Cruise ha estado haciendo últimamente y vuelve a colocar el foco sobre una faceta que, para mí, siempre ha seguido ahí: Tom Cruise como actor.

Durante mucho tiempo, su imagen de estrella de acción ha eclipsado en parte la conversación sobre su trabajo puramente interpretativo. Yo sigo viendo al mismo actor enfrentándose a dificultades distintas dependiendo de la etapa de su carrera. La idea de un regreso nunca me ha encajado demasiado. Digger me produce más bien una sensación de reinvención, de verle salir otra vez de una dinámica en la que llevaba años y ponerse a prueba desde otro lugar.

Cuando dejamos de mirar a Tom Cruise como actor

Sí hubo una época en la que la conversación alrededor de Tom Cruise cambió muchísimo. Todo lo ocurrido con el famoso sofá de Oprah, sus declaraciones de aquellos años y las polémicas relacionadas con la Cienciología provocaron un desgaste muy fuerte de su imagen pública.

En 2006 terminó además el acuerdo que Cruise/Wagner Productions había mantenido con Paramount durante catorce años. Fue una ruptura rodeada de declaraciones públicas y explicaciones enfrentadas, que contribuyó todavía más a esa sensación de que se hablaba mucho de Tom Cruise por todo lo que ocurría alrededor de él.

Pero cinematográficamente seguía ahí. Continuó haciendo cine y produciendo sus propios proyectos, y nunca me ha dado la sensación de ser alguien que acepte cualquier película simplemente por trabajar. Se implica muchísimo en lo que hace, en cómo se rueda, en cómo funciona la historia y en sacar adelante aquellos proyectos en los que cree.

Con los años fue llevando además una parte muy concreta de sí mismo a Misión Imposible: su gusto por ponerse al límite, las acrobacias, la preparación física y esa necesidad constante de comprobar hasta dónde es capaz de llegar. Creo que ahí empezó a cambiar de forma muy clara la percepción que mucha gente tenía de él.

En la época de la primera Misión Imposible convivían Ethan Hunt, Jerry Maguire, Eyes Wide Shut o Magnolia. Después la saga fue ocupando mucho más espacio dentro de su carrera y la imagen de estrella de acción terminó dominando buena parte de la conversación. Es comprensible: Cruise realiza personalmente muchas escenas de riesgo muy exigentes, dedica una preparación enorme a ellas y ha convertido esa faceta en una de sus señas de identidad.

De tanto hablar de las acrobacias, a veces hemos prestado bastante menos atención al actor que sigue habiendo detrás. Esa percepción de Cruise como gran estrella de acción tiene una base evidente, aunque creo que explica solo una parte de todo lo que hace.

Tom Cruise sonríe con gafas de sol durante el Festival de Cannes 2025.
Tom Cruise durante el photocall de Mission: Impossible – The Final Reckoning en Cannes 2025. Foto: Gabriel Hutchinson / WikiPortraits (CC BY-SA 4.0).

Con la Cienciología me ocurre algo parecido. Yo soy completamente atea y puedo ser muy crítica con determinadas creencias, declaraciones o comportamientos sin convertirlos en la única forma de mirar toda una trayectoria profesional. Después de más de cuarenta años de carrera, reducir a Tom Cruise únicamente a esa parte de su vida hace que se pierda muchísimo de lo que ha hecho en el cine.

Aprender a actuar entendiendo cómo se hace una película

Hay algo de Tom Cruise que para mí tiene muchísimo valor. Él mismo ha contado que no fue a una escuela de cine ni recibió clases de interpretación, y ha explicado muchas veces cómo fue aprendiendo trabajando, observando y empapándose de todo lo que ocurría en los rodajes. Por eso siempre lo he visto como alguien prácticamente autodidacta.

Le interesaban las cámaras, la iluminación, la dirección, la producción, el montaje… Nunca parece haberse preocupado únicamente de hacer su parte delante de la cámara. Ha querido comprender cómo funciona una película en conjunto y cómo encaja su interpretación dentro de todo ese proceso.

Hay varias anécdotas que resumen muy bien esa manera de trabajar. Antes de hacer la primera Misión Imposible, después de coincidir con Brian De Palma, buscó todas las películas suyas que pudo encontrar y pasó prácticamente veinticuatro horas viéndolas para comprender mejor su cine.

Con Magnolia hizo algo muy distinto pero igualmente representativo. En lugar de limitarse a explicarle a Paul Thomas Anderson cómo veía a Frank Mackey, preparó una sala con iluminación, música y ambiente y directamente interpretó al personaje delante de él. Y cuando estaba haciendo Taps, todavía muy joven, apareció con la cabeza rapada porque consideraba que era lo correcto para el personaje, aunque no lo había consultado antes.

Son situaciones diferentes, pero a mí me dicen prácticamente lo mismo: necesita estudiar, entender, probar y meterse completamente en aquello que está haciendo.

Creo que esa curiosidad también ayuda a entender su evolución como actor. En sus primeros trabajos veo muchísima energía y una intensidad muy evidente. Con los años ha aprendido a contenerse más y a utilizar mejor las miradas, los silencios o los pequeños gestos. Para mí, esa evolución habla de madurez y de un mayor control sobre herramientas que ya tenía desde muy joven.

Los papeles que muestran todos sus registros

Si alguien conociera a Tom Cruise principalmente por Misión Imposible o Top Gun: Maverick y me pidiera películas para entender por qué me parece un actor tan bueno, me costaría muchísimo quedarme únicamente con dos o tres.

Magnolia para mí es sublime. Frank Mackey parte de toda esa seguridad, ese carisma y esa intensidad que asociamos fácilmente con Cruise, pero poco a poco deja aparecer a alguien muchísimo más vulnerable y roto. Es una de esas interpretaciones en las que pienso: madre mía, se mete tanto dentro del personaje que prácticamente me olvido de que estoy viendo a Tom Cruise.

También pondría A Few Good Men, Jerry Maguire y Vanilla Sky. Son personajes bastante diferentes entre sí y creo que en las tres demuestra un nivel interpretativo muy alto.

Nacido el 4 de julio me parece una interpretación brutal, especialmente teniendo en cuenta que es una película de 1989 y que todavía no llevaba una carrera tan avanzada. El color del dinero también me gusta muchísimo porque vemos a un Cruise todavía muy joven trabajando junto a Paul Newman, en una experiencia que él siempre ha señalado como muy importante para su aprendizaje.

Después tienes trabajos que llevan sus cualidades hacia otros lugares. En Eyes Wide Shut aparece mucho más contenido, incómodo e interior. En Collateral, Vincent utiliza el carisma y la presencia de Cruise para generar algo frío, calculador y peligroso. Precisamente por eso me parece una interpretación tan buena: toma cualidades que asociamos fácilmente con él y las dirige hacia un personaje completamente distinto.

Y luego está Rock of Ages, que me interesa por otro tipo de trabajo. Yo no la colocaría en el mismo terreno dramático que Magnolia, pero para mí interpretar también incluye todo lo necesario para construir un personaje. Stacee Jaxx exigió muchísimas horas de canto y preparación, además de una forma muy concreta de mirar, caminar, hablar y moverse.

Incluso mencionaría Cocktail. Quizá el personaje no tenga una complejidad emocional comparable con otros de su carrera, pero detrás hubo muchas horas de preparación para dominar todo lo relacionado con el trabajo de barra. Esa dedicación también me dice mucho sobre su manera de afrontar cada papel.

Cuando miras su filmografía completa aparecen muchos más registros de los que a veces se le reconocen.

El cuerpo también forma parte de su manera de actuar

Tom Cruise tiene una intensidad muy particular, una especie de nervio interno que para mí resulta muy suyo. También utiliza muchísimo el cuerpo, la mirada, la voz y la forma de moverse para construir a sus personajes. El diálogo es solamente una parte de todo eso.

Primer plano en blanco y negro de Tom Cruise de perfil durante el Festival de Cannes 2025.
Tom Cruise en Cannes 2025. Foto: Gabriel Hutchinson / WikiPortraits (CC BY-SA 4.0).

Hay además un tipo de personaje que creo que le funciona especialmente bien: alguien que desde fuera parece tremendamente seguro y que por dentro está bastante más roto, perdido o vulnerable de lo que aparenta. Podemos verlo en Nacido el 4 de julio, Jerry Maguire, Magnolia o Eyes Wide Shut.

Su carisma tampoco significa siempre lo mismo. Lestat, en Entrevista con el vampiro, resulta magnético y peligroso; Vincent transforma esa misma presencia en algo frío e inquietante; y Frank Mackey entra intentando dominar cada espacio antes de que empecemos a descubrir todo lo que hay debajo de esa seguridad.

Les Grossman es otro ejemplo que me gusta mucho porque Cruise se permite deformar completamente su imagen habitual. Cambia el cuerpo, la forma de caminar, la gestualidad y la voz para convertirse en alguien exagerado y grotesco. Stacee Jaxx utiliza una fisicidad mucho más sexual y provocadora; Vincent es frío y controlado; Kaffee, en A Few Good Men, empieza desde una actitud mucho más relajada y va ganando firmeza y tensión hasta el juicio.

En todos ellos cambia la manera de ocupar el espacio. En Tom Cruise, muchas veces el cuerpo dice tanto como el diálogo.

Y precisamente por eso Ethan Hunt tampoco me parece una excepción dentro de su carrera. Lleva al extremo algo que Cruise ya utilizaba como actor desde mucho antes.

Ethan Hunt y una dificultad que se desplazó a otro sitio

En las películas modernas de Misión Imposible me resulta bastante difícil separar completamente las acrobacias de la interpretación de Cruise. La propia saga quiere que nos fijemos en esa parte física y la ha convertido en una pieza fundamental de su identidad, pero detrás de esas escenas sigue habiendo trabajo actoral.

Dentro de la propia saga hay momentos muy claros. En Misión Imposible III, toda la amenaza de Davian contra Julia permite ver a un Ethan mucho más vulnerable, asustado e impotente de lo habitual. En Fallout, el reencuentro final con Julia me parece especialmente bueno porque Cruise transmite muchísimo mediante las miradas y la contención, sin necesidad de grandes diálogos.

También está la dificultad de llevar tantos años interpretando al mismo personaje. Después de todo ese tiempo conoce perfectamente a Ethan Hunt: sabe cómo reacciona, cómo se mueve, qué gestos tiene y cómo afronta determinadas situaciones. Esa familiaridad puede hacer que muchas cosas le salgan de una manera muy natural, pero el personaje tampoco puede quedarse congelado.

Ethan ha ido madurando y acumulando todo lo que le ha ocurrido. Tiene más responsabilidades, ha sufrido pérdidas, se preocupa muchísimo más por la gente que tiene alrededor y cada vez es más consciente de las consecuencias de sus decisiones. El reto está en conseguir que evolucione conservando esa esencia que reconocemos desde la primera película.

A eso se suma toda la exigencia física. Cada nueva entrega parece buscar algo todavía más complicado, pero una escena de riesgo necesita mucha más preparación que la simple decisión de hacer algo espectacular. Tiene que ser viable, hay que organizarla y además tiene que tener sentido dentro de la historia.

Mientras la ejecuta, Cruise sigue teniendo que transmitir miedo, agotamiento, desesperación o tensión. El espectador tiene que ver a Ethan Hunt intentando sobrevivir o conseguir algo porque la historia lo exige y no quedarse únicamente con la proeza física que hay detrás.

La acrobacia tiene que pertenecer al personaje.

Por eso entiendo que alguien considere que durante estos años Cruise ha tenido menos personajes con una exigencia dramática tan evidente como Frank Mackey. También creo que eso deja fuera una parte importante de lo que ha estado haciendo. En muchas de sus películas recientes ha tenido que unir una exigencia física enorme con la interpretación dentro de la misma escena.

Creo que la dificultad se ha desplazado hacia otro sitio.

Además, fuera de Misión Imposible siguieron apareciendo papeles que se alejaban de Ethan Hunt. En Valkiria está mucho más contenido; Tropic Thunder demuestra una capacidad para la comedia que a veces se olvida; y Al filo del mañana permite ver a Cage pasar de intentar escapar de la guerra a estar dispuesto a sacrificarse.

American Made le ofrece además un personaje carismático, irresponsable, oportunista y moralmente ambiguo. Y debajo de toda la espectacularidad de Top Gun: Maverick sigue habiendo un Maverick que carga con la muerte de Goose, con su relación con Rooster y con la sensación de que el tiempo ha pasado.

Durante todo ese tiempo, el actor seguía ahí.

Digger y otra manera de ponerse a prueba

Por eso Digger me interesa tanto. He intentado limitar muchísimo el material promocional que veo porque quiero llegar a la película sabiendo lo justo. Tengo suficientes motivos para estar tremendamente expectante, pero prefiero descubrir al personaje y la historia cuando la vea.

Por lo poco que he querido conocer, Digger Rockwell parece bastante alejado del Cruise de los últimos años. La voz cambia, el aspecto físico cambia muchísimo y hay una transformación mediante prótesis que condiciona también la manera de moverse, gesticular y construir físicamente al personaje.

El propio Cruise ha llegado a describir a Digger como el personaje más desafiante que ha interpretado y ha hablado del ritmo, el lenguaje, el timing y las distintas habilidades que ha tenido que reunir para construirlo.

Aquí hay una distinción que para mí es importante. Las prótesis, el maquillaje o un cambio físico muy llamativo pertenecen al trabajo de los equipos responsables de construir visualmente al personaje. Después Cruise tiene que interpretar dentro de esa transformación: encontrar una voz, una forma de moverse y una gestualidad propias, y conseguir que pasado el impacto inicial sigamos viendo a Digger.

Precisamente por eso una transformación tan visible puede jugar a favor y en contra. Llama muchísimo la atención y genera enseguida unas expectativas enormes, pero después hay que sostener al personaje durante toda una película.

Eso es lo que más me interesa de Digger. Quienes hemos seguido la trayectoria de Cruise sabemos que su capacidad interpretativa ha seguido presente durante los años en los que estuvo mucho más centrado en el cine de acción. Aquí veo otro tipo de reto, otra forma de ponerse a prueba.

Tengo la impresión de que necesita seguir encontrando cosas que le ilusionen, desafíos que le obliguen a aprender y esa sensación de preguntarse otra vez hasta dónde puede llegar. Esa necesidad constante de crecer me parece una parte muy reconocible de su forma de trabajar.

También soy consciente de que llevo unas expectativas altísimas y de que eso puede jugar en contra. Cuando se habla tanto de una película antes de verla, corres el riesgo de construirla demasiado en tu cabeza y acabar comparándola con algo que nunca existió.

Con Cruise e Iñárritu percibo muchísima complicidad cuando hablan del proyecto, y eso me genera todavía más curiosidad por descubrir qué han encontrado juntos. He evitado saber demasiado precisamente porque quiero juzgar el resultado cuando tenga la película delante.

Por qué Tom Cruise sigue significando tanto para mí

También soy perfectamente consciente de que admiro muchísimo a Tom Cruise y de que eso influye en mi manera de mirar su trabajo. Cuando sigues tanto a alguien, es fácil tener una predisposición positiva y buscar siempre aquello que funciona.

La momia fue una excepción bastante clara para mí. Es una de las pocas películas suyas que me dejó fría. Sentí que tanto la película como el personaje tenían bastante más potencial y que se podía haber sacado mucho más de ellos.

Mi admiración ha ido creciendo cuanto más he recorrido su filmografía y más he conocido su manera de trabajar. Si tuviera que elegir una palabra para definirla, probablemente sería disciplina. Es una persona muy metódica, preparada y constante, pero esa disciplina va acompañada de una pasión enorme por el cine y de una necesidad continua de seguir aprendiendo y poniéndose retos.

Y hay algo todavía más personal para mí: Tom Cruise me inspira.

Me inspira su forma de enfrentarse a las cosas, de trabajar y de perseguir aquello que quiere. Hay veces que verle me hace pensar «esto me gusta, quiero ir a por ello» y otras en las que incluso me hace pensar en cosas de mí misma que quiero cambiar. Su forma de vivir aquello que hace me empuja a querer crecer, atreverme más y seguir avanzando.

Quizá por eso llevo tanto tiempo diciendo «por favor, Days of Thunder 2, por favor». Ahora que la secuela de Days of Thunder está confirmada, la posibilidad de volver a ver a Cole Trickle tantos años después me emociona muchísimo y, al mismo tiempo, me da cierto miedo.

Me ocurrió algo parecido con Top Gun: Maverick. Tenía muchas dudas sobre continuar una historia tanto tiempo después y la película acabó pareciéndome tan bien cerrada que ahora incluso me vuelve a preocupar la idea de tocarla otra vez. Con Cole Trickle tengo esa misma mezcla de ilusión y temor: muchísimas ganas de descubrir cómo ha evolucionado y una pequeña preocupación por que la historia no esté a la altura de lo que significa para mí la primera película.

Coche número 46 de Cole Trickle de Days of Thunder.
El coche #46 de Cole Trickle en Days of Thunder. Foto: us44mt (CC BY-SA 2.0).

Y después de hablar de interpretación, disciplina, preparación, riesgo y dedicación, también voy a dejar por escrito algo bastante menos técnico: Tom Cruise me parece hermoso. Tiene ese punto de gentleman, de caballero, esa educación, ese saber estar y esa presencia que para mí forman muchísimo parte de su encanto.

Podemos analizar su técnica, sus personajes y toda su manera de trabajar, pero una también tiene ojos.

Mi admiración por él está hecha de muchas cosas: el actor, la estrella, la disciplina, la curiosidad, el riesgo y esa necesidad constante de seguir poniéndose a prueba. Quizá por eso, cuando pienso en Digger, vuelvo exactamente al mismo lugar del principio.

Tom Cruise nunca se ha ido. Quiero ver hasta dónde ha decidido llegar esta vez.

Imagen destacada: Gabriel Hutchinson / WikiPortraits (CC BY-SA 4.0), vía Wikimedia Commons. Adaptada para web por Disfrutario.

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