Formación de cazas F-14 Tomcat y F-5 de la U.S. Navy vinculados al rodaje de Top Gun en 1985.

Top Gun y el verdadero miedo de Maverick: perder a quienes quiere

Top Gun y Top Gun: Maverick cuentan una misma herida desde dos momentos distintos de la vida de Pete Mitchell. La muerte de Goose, su relación con Rooster y la forma en que asume el riesgo ayudan a entender cuál es el verdadero miedo de Maverick.

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Hay personajes a los que parece definirles aquello que no temen, y Pete «Maverick» Mitchell pertenece bastante a esa clase. Pilota al límite, desafía órdenes, asume riesgos que otros evitarían y, décadas después, continúa buscando situaciones en las que un error puede tener consecuencias enormes. Desde fuera parece un hombre que ha aprendido a convivir con el peligro hasta convertirlo en parte de sí mismo.

Sin embargo, después de volver sobre Top Gun y Top Gun: Maverick, creo que su miedo más importante está en otro sitio. La muerte de Goose deja una herida que sigue condicionando muchas de sus decisiones treinta y seis años después, y la llegada de Rooster obliga a Maverick a enfrentarse precisamente a aquello que nunca consiguió dejar completamente atrás.

AVISO DE SPOILERS

Este artículo habla de momentos importantes de Top Gun y Top Gun: Maverick, incluidos sus finales.

El Maverick de 1986 todavía cree que puede controlar el riesgo

El Maverick de Top Gun es arrogante, impulsivo y desafiante, pero reducirlo a eso dejaría fuera muchas de las cosas que hacen que el personaje funcione. También es un piloto extraordinario, un amigo muy leal y alguien con una necesidad constante de ponerse a prueba y demostrar de lo que es capaz. Confía tanto en sus capacidades que muchas veces parece convencido de que, llegado el momento, podrá resolver cualquier situación que provoque.

Logotipo de Top Gun (1986).
Logotipo de Top Gun (1986). Fuente: Paramount Pictures / Wikimedia Commons.

También hay algo detrás de esa necesidad de demostrar continuamente lo que vale. Maverick ha crecido bajo la sombra de su padre, Duke Mitchell, sabiendo que murió durante una misión y que alrededor de lo ocurrido existe una versión que perjudica su reputación. Él está convencido de que su padre era un gran piloto, pero no conoce toda la verdad porque los detalles continúan clasificados.

Para mí, esa incertidumbre ayuda a entender una parte del personaje. Maverick quiere ser muy bueno en lo que hace y parece necesitar demostrarlo una y otra vez, como si en cierto modo también estuviera intentando demostrar algo relacionado con el apellido que lleva. Cuando Viper termina explicándole lo que ocurrió realmente y le cuenta que su padre actuó heroicamente, una parte de esa historia cambia, aunque la necesidad de ponerse a prueba siga formando parte de él.

Esa confianza también explica por qué puede saltarse una orden, asumir un riesgo enorme o regresar para ayudar a Cougar cuando este queda bloqueado. Maverick sabe que el peligro existe, pero todavía se relaciona con él desde la seguridad de que sabrá reaccionar.

Goose está a su lado durante toda esa etapa y le aporta algo que ningún otro personaje consigue darle de la misma forma. Hay cariño, confianza y una amistad en la que Maverick puede ser completamente él mismo. Goose le apoya, pero también puede decirle cuando cree que está haciendo algo mal o llevando las cosas demasiado lejos.

De alguna manera, funciona como un equilibrio emocional. No intenta cambiarle ni deja de estar a su lado cuando no comparte lo que hace, aunque sí consigue mantenerle algo más conectado con las consecuencias de sus decisiones. Con él tiene una relación que no consigue tener con ningún otro personaje de la primera película y, precisamente por eso, perderle cambia tantas cosas.

La muerte de Goose cambia el significado del peligro

La muerte de Goose rompe algo en Maverick porque convierte el peligro en algo que hasta entonces no había vivido de esa manera. Durante un entrenamiento, ambos tienen que eyectarse del F-14 y Goose muere tras impactar contra la cubierta de la cabina. Maverick queda exonerado de responsabilidad, pero saber que el accidente no fue culpa suya no consigue quitarle la sensación de que ha fallado a la persona que tenía a su lado.

Ahí aparece para mí una diferencia muy importante entre saber algo racionalmente y ser capaz de asumirlo emocionalmente. Puede conocer las circunstancias del accidente y entender que no fue responsable, pero Goose estaba volando con él y ahora está muerto. Además de perder a su mejor amigo, pierde a la persona que le equilibraba y deja de confiar en sí mismo como antes.

También aparece una idea que seguirá acompañándole durante muchos años: Goose ha perdido una vida y una oportunidad que él todavía conserva. Aunque racionalmente sepa que el accidente no dependió de él, emocionalmente carga con una responsabilidad que nadie consigue quitarle.

Por eso no entiendo su regreso al final de Top Gun como una demostración de que haya superado la muerte de Goose. La pérdida y la culpa siguen ahí, pero Maverick decide continuar. La primera película puede dar la impresión de que el conflicto queda cerrado cuando vuelve a volar y responde cuando sus compañeros le necesitan; Top Gun: Maverick demuestra treinta y seis años después que aquella herida simplemente fue cambiando con él.

Treinta y seis años después, Maverick sigue viviendo con la pérdida

Cuando volvemos a ver a Maverick sigue siendo perfectamente reconocible. Continúa siendo valiente, decidido, muy comprometido con lo que hace y bastante incapaz de aceptar un límite simplemente porque alguien se lo marque. La diferencia es que ahora ya conoce el precio que pueden tener las consecuencias.

Logotipo de Top Gun: Maverick (2022).
Logotipo de Top Gun: Maverick (2022). Fuente: Paramount Pictures / Wikimedia Commons.

También me parece significativo el lugar en el que ha decidido quedarse. Después de décadas en la Marina continúa volando y evita avanzar hacia posiciones que terminarían alejándole de la cabina. Parte de la explicación me parece bastante sencilla: volar forma parte completamente de quién es y cuesta imaginar a Maverick aceptando voluntariamente una vida en un despacho.

Los recuerdos que conserva de Goose muestran además que nunca ha intentado borrarlo de su vida. Con Iceman ocurre algo que me parece especialmente bonito porque la relación entre ambos ha recorrido el camino contrario al de la primera película: empiezan como rivales y terminan convirtiéndose en dos personas que se respetan, se cuidan y confían profundamente la una en la otra.

La enfermedad y posterior muerte de Iceman vuelven a enfrentar a Maverick con la pérdida, aunque ya no la vive como cuando murió Goose. Ahora es una persona mucho más madura y ha aprendido que seguir viviendo no significa que alguien deje de doler. En ese momento aparece además Rooster, que obliga a que la herida de Goose deje de pertenecer únicamente al pasado.

Tráiler oficial de Top Gun: Maverick. Fuente: Paramount Pictures.

Rooster y el límite entre proteger y decidir por otra persona

Bradley «Rooster» Bradshaw representa demasiadas cosas a la vez para Maverick. Es el hijo de Goose, alguien a quien quiere, una responsabilidad que siente como propia y también la posibilidad de que vuelva a ocurrir aquello que lleva décadas intentando no repetir.

Antes de morir, Carole había pedido a Maverick que intentara evitar que su hijo siguiera el mismo camino, y él termina retirando la solicitud de Rooster a la Academia Naval. La decisión retrasa cuatro años su carrera y provoca un resentimiento enorme que Maverick acepta durante años sin contarle toda la verdad.

Ese silencio me parece especialmente significativo porque prefiere convertirse él en la persona a la que Rooster culpa antes que hacer que también termine sintiendo rencor hacia su madre. Pero creo que hay algo más: Maverick continúa sintiéndose tan responsable de la muerte de Goose que una parte de él parece aceptar el enfado de Rooster como algo que, de alguna manera, se merece.

Su necesidad de protegerle mezcla dos cosas muy difíciles de separar. Quiere evitar que el hijo de Goose corra el mismo riesgo que su padre, pero también evitar enfrentarse otra vez a una pérdida semejante. El problema es que, intentando protegerle, termina tomando una decisión sobre una vida que no es la suya.

Para mí, ahí está uno de los conflictos más interesantes de Top Gun: Maverick. Por mucho miedo que tenga y por mucho que quiera evitar que le ocurra algo, Rooster tiene derecho a elegir qué quiere hacer y hasta dónde quiere llegar. Maverick necesita empezar a verle como una persona adulta y no únicamente como alguien a quien debe proteger por lo que ocurrió con su padre.

Durante la misión esa relación termina de cambiar porque ambos tienen que confiar el uno en el otro por lo que son ellos mismos. Maverick salva a Rooster y, después, Rooster regresa para salvarle a él. Ese intercambio me parece importante porque rompe la idea de que la relación solo puede existir en una dirección: Maverick ya no es únicamente quien protege y Rooster deja de ser únicamente el hijo de Goose al que debe mantener a salvo.

Goose seguirá formando parte de la relación entre los dos, pero ya no tiene que ser lo único que la sostenga.

Tom Cruise y un Maverick que aprende a sobrellevar

También noto una diferencia enorme entre el Tom Cruise que interpreta a Maverick en 1986 y el que vuelve al personaje treinta y seis años después. Evidentemente han pasado muchos años y Maverick no se encuentra en el mismo momento de su vida, pero creo que Cruise también ha madurado muchísimo interpretativamente.

En la primera película tiene una energía mucho más nerviosa e impulsiva. Parece necesitar estar constantemente en movimiento, demostrar cosas y ocupar espacio. En Top Gun: Maverick, en cambio, le veo mucho más contenido y capaz de utilizar silencios, miradas o pequeños gestos sin necesidad de hacer tanto para explicar lo que le ocurre al personaje.

Eso ayuda muchísimo a que Maverick siga siendo reconocible y, al mismo tiempo, parezca alguien que ha vivido durante décadas con cosas que nunca consiguió resolver completamente. Hay algo de esa relación con el riesgo que también me recuerda al propio Tom Cruise. Él ha hablado de aceptar el miedo y la incertidumbre sin permitir que le paralicen. Evidentemente actor y personaje no son la misma persona, pero entiendo por qué ese modo de afrontar el miedo encaja tan bien con Maverick.

Y esa es precisamente la parte de su evolución que más me interesa. No creo que Maverick consiga dejar atrás todo lo ocurrido ni que llegue un momento en el que Goose deje de dolerle. Más que superar, Maverick aprende a sobrellevar. Y para mí no es lo mismo.

A base de recibir golpes desarrolla una madurez emocional que antes no tenía. Aprende que continuar no exige borrar aquello que te ha ocurrido y que puedes vivir con el dolor, el miedo y las pérdidas sin permitir que terminen destruyéndote.

Después de las dos películas, por eso, no creo que el verdadero miedo de Maverick sea morir. Maverick nunca tuvo miedo de morir; tuvo miedo de fallar a las personas que quería y no poder hacer nada para evitar perderlas.

Imagen destacada: formación de aeronaves de la U.S. Navy vinculadas al rodaje de Top Gun. Foto: LCdr. David Baranek / U.S. Navy / National Archives. Dominio público.

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